Cinco rollos de justicia que hay que visitar
Los más bonitos, los de Boadilla del Camino y Villalón de Campos
17-jul-2009
Fernando Mañueco Ordóñez
En España hay cientos de rollos de justicia, a los que también suele denominarse picotas... la diferencia es que las picotas solían utilizarse para castigar a los delincuentes, para dejar bien a la vista del pueblo las sanciones ejemplarizantes. La vergüenza pública como parte fundamental del castigo, sobre todo para pequeñas faltas, como por ejemplo los bodegueros que tenían la osadía de engañar a sus clientes con las medidas o los carniceros no demasiado escrupulosos con la calidad de su género. Por eso los rollos y picotas suelen encontrarse o a la entrada de la villa, o en la plaza más concurrida.
Una Pragmática dictada por los Reyes Católicos en 1496, para unificar los pesos y medidas en toda Castilla, establecía con respecto a las del pan y el vino: “...e qualquier que con otra medida midiere, salvo por las dichas medidas, que por la primera vez que le fuere provado, caya e incurra en pena de mil maravedis, e que les quiebren publicamente la tal medida, e se ponga en la pycota. E por la segunda caya e incurra en pena de tres mill maravedis, e esté diez días en la cadena...” Las picotas estaban ahí, bien a la vista, para reducir las tentaciones.
También en algunos rollos jurisdiccionales se impartieron algunos castigos ejemplares, pero ese no es el objeto de tan singular elemento arquitectónico. Los rollos más gallardos, los más finamente labrados proceden de los siglos XV y XVI y son símbolos de justicia y jurisdicción civil, es decir simbolizan la autonomía de la villa. Quieren dejar bien claro que la localidad ha recibido privilegio de villazgo y, por tanto, el pueblo no se encuentra sometido a ningún señor o señorío.
La mayor concentración de rollos de justicia se encuentra en Soria, Guadalajara y Toledo, aunque también los hay, y muy interesantes, en Valladolid, Palencia, Avila y Cáceres, sobre todo en la zona de la Vera. Pocos hay en el tercio norte de la Península y algunos, no muchos, sobreviven en Murcia y Andalucía.
De piedra, de mármol, de hierro, de ladrillo, de madera...
Suelen tener todos la misma o parecida estructura. Una base amplia, formada por cuatro o cinco gradas de piedra, una columna más o menos trabajada y un capitel que suele apoyar en cuatro brazos que apuntan a los puntos cardinales, aunque algunos expertos consideran que representan los cuatro elementos de la naturaleza: tierra, aire, agua y fuego.
En las picotas es frecuente encontrar ganchos, argollas o abrazaderas cuyo objetivo es evidente. Los rollos de justicia suelen ser de piedra, pero pueden encontrarse picotas de hierro (como en Rello, en Soria) o de mármol (en Rioseco, también en Soria), o de ladrillo (como los de Azután, en Toledo y Aledo, en Murcia). Incluso en algunos lugares sobreviven de milagro algunas picotas de madera de sabina, como en los casos de los pueblos sorianos de Santiuste y Muriel de la Fuente, aunque este último se encuentra prácticamente desaparecido en combate.
El rollo más bonito de España
Hay algunos que merece la pena visitar, por sí mismos independientemente de que se encuentren en localidades más o menos pintorescas. Seguramente el rollo de justicia más bonito de España es el de Boadilla del Camino, en Palencia. El apellido es por el camino de Santiago, naturalmente. Es un rollo gótico, repujado en piedra que despierta la admiración de cuantos lo contemplan. Desde este pueblo “debe” el viajero debe acercarse a la cercana Frómista a contemplar una de las mejores iglesias románicas (San Martín) de España, que es tanto como decir del mundo.
No se queda atrás el rollo de Villalón de Campos, en Valladolid. Descansa sobre una columna cuadrada, lo que no es habitual, ya que lo normal son las columnas cilíndricas. Es, sin duda, uno de los rollos más trabajados de España. Cuenta con numerosas figuras esculpidas en la misma piedra que se utilizó para realizar los pináculos de la catedral de Burgos.
Tampoco es manco el de Fuentenovilla, en Guadalajara. Esbelto y elegante como pocos. Los amantes de la fotografía disfrutaran especialmente de este monumento en los días lluviosos que le dan a la piedra intensos tonos dorados. El rollo de Ocaña, en Toledo, destaca por sus grandes proporciones. Se encuentra en una pequeña placilla, a la puerta del teatro, y no muy lejos de la conocida plaza mayor de la localidad. Merece la pena que los viajeros que utilicen la N-IV o carretera de Andalucía, se desvíen en alguna ocasión para contemplarlo.
El rollo de Peñaranda de Duero, en Burgos, se encuentra en un decorado espectacular. Preside la plaza del pueblo, que, por cierto, es una de las más bonitas de España. Peñaranda, sin duda, merece una excursión Hay otros muchos rollos y picotas diseminados por la Piel de Toro. Todos tienen su historia. Algunas merecen ser contadas. Pero eso será en otra ocasión.
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